Jose Luis Mellado

luisMelladoHablar de personas que tienen el doble estatus de ser amigos y colegas no es fácil, pues se corre el riesgo de la ceguera que proporciona el afecto, así que trataré de de hablar del tiempo o a partir del tiempo en que aun no éramos amigos. Ver crecer a Edel en las tablas ha sido un camino largo en el que más de una vez me tocó decirle aun no es tiempo como para un festival, falta esto o lo otro; evidentemente sin la resolución de querer ser parte de un movimiento que se abre camino desde hace más de veinte años es parte del motor de esta narradora, sin esa determinación cualquiera –en el lugar que sea y sea quien sea- seguramente habría dejado el oficio a mitad de camino.
Llevar un espacio como es el Mesón Nerudiano teniendo como normas como abrir puertas y mantener la calidad, darles a los artistas el trato que merecen como trabajadores de la cultura no es tarea fácil de conseguir. Me animo a aplaudir esta tarea doble la de mantenerse en un circuito y sostener un espacio. Todos sabemos que los locales se agotan, sufren el paso del tiempo, el desinterés a veces y el cambio de preferencias del público en otras ocasiones.
El hecho de estar vigente en un ámbito competitivo como es el de los Narradores es una labor dura, poder decir fui alguna vez aprendiz y ahora enseño es lo que muchos quisieran.
Cualquiera que diga que esto lo hace cualquiera se equivoca rotundamente, hay en Edel verdadero interés y deseo por que este oficio tenga un lugar como se merece, seguramente el tiempo también nos ha demostrado que ella está en el lugar que se merece y con miras a seguir creciendo.

Podría extenderme aun más, pero creo que sacándome el sombrero ahorro bastantes renglones y les dejo espacio a los demás.
Éxitos.


Aldo Méndez
Narrador oral cubano-español

aldoA Edel Arriagada, la Edel, siempre te lleva al azar, el azar luminoso de los cuentos porque su labor sostenida y su generosidad la convierten en casa y refugio de los cuenteros que llegamos a Santiago de Chile.
Conocerla es abrirse paso a la cuenteria de su tierra porque su constancia y empeño han garantizado la permanencia de un espacio luminoso donde la palabra se hace fértil y fecunda: El Mesón Nerudiano.
Como cuentera es leve, te va inundando sin que te des cuenta y terminas dejándote llevar por el soniquete dulce de su palabra amable, sencilla, sin laberintos y con unas alas enormes que lo mismo te arropan que te impulsan.
Como maestra ha logrado de un modo enseñar que permite al alumno encontrar caminos propios de expresión sin renunciar a su personalidad, a la búsqueda de una voz personal y única.
Humana, seria, perseverante, clara y constante son, entre otras sus virtudes como gestora por lo que trabajar con ella y para ella supone un ejercicio especial de crecimiento humano y profesional porque exige y te mina, propone y escucha, critica y alienta.


Laura Dippolito | Giselle Rataus
Mujeres en su Ley

Después de un día intenso en el III Encuentro de Letras en Género, impartiendo un taller, realizando una función y participando de charlas y mesas redondas en la fascinante Biblioteca Central de Santiago nos dirigimos al Mesón Nerudiano.
Mágicamente sentimos que nuestros cuerpos se cargaban de energía, las historias pedìan salir para ser compartidas .
Tratamos de pensar què fue :muchas cosas se fueron sumando, no sabemos si fue alguna de ellas o la conjunción de todas.
Entramos a un ambiente cálido, la penumbra nos daban cobijo, la sonrisa y el recibimiento amoroso de Edel nos confirmaba que éramos bienvenidas.
Los espectadores atentos: un público de escucha exigente, “acostumbrado” a los mejores colegas que la coordinadora del espacio ha convocado año tras año.
Edel y Hernán con sus canciones y relatos los habían dejado preparados para que quisieran escuchar más historias. Las risas, las miradas cómplices, los aplausos , todo eso hizo que nosotras sintiéramos esa noche “única e irrepetible”.
Y como si todos esos mimos fueran poco nos esperaba una deliciosa comida y un vino exquisito para brindar con y por los amigos.
Dejamos Santiago con la ganas de más. Más cuentos, más brindis con amigos, más abrazos cálidos y el deseo de volver.
Por eso no nos despedimos con un adiós sino nos fuimos con un Hasta Pronto.


Carolina Rueda
Narradora colombianacon Carolina

Cuando Edel cuenta establece en el ambiente una escucha delicada y continua, cargada de sorpresa y candidez, su mirada nos descubre un mundo misterioso y sugerente que desde la selección cuidadosa invita a entregarse a ver detalles que construyen la vida cotidiana.
Cuando Edel programa es feroz y contundente, cuida como la fiera que es, un espacio prestigioso y valiente como el Meson Nerudiano, cuida al público y a los cuentos como la reina de la selva frente a cualquier embate de la ignorancia y la arrogancia, el publico, los cuentos y el narrador lo agradecen, los otros… le temen.
Cuando Edel organiza es mimosa y dulce, prepara todo y previene lo imprevisible, pero sonrie todo el tiempo, disfruta verte ahí y disponer de sus manos para conducirte un camino trabajado y gozoso pleno de aprendizaje y placer


Joel Sánchez,Edel con Joel Sánchez
Narrador cubano, 2012

De niño en mi pueblo las maestras nos leían historias del sur del continente, de Mapuches y de desiertos infinitos con niños que crecían de otras maneras, historias llenas de apasionantes giros orales, de mineros con piel cobrizas y de orillas de mar.
De adolescente nos llegan las noticias de un Santiago de Chile envuelto en discusiones sobre democracias frag-turadas o desaparecidos, me estremecía con las canciones de los Milanés para Chile o de los Jara o Parras para Cuba.
De Jovencito las primeras novias me las conseguí a Nerudasos limpios.
Una noche de febrero de 2012, veraniega, cuando ya soy un mediotiempo (adulto que nos es joven y joven que no es viejo) en EL MESÓN NERUDIANO de Santiago de Chile, entre vinos y cuentos, entre viejos buenos amigos y viejos nuevos amigos, velas y candilejas, viví cada pedacito del sur que de niño-adolescente-mediotiempo siempre armé en mi mente, acompañado de
la magia de los cuentos su pausar lleno de imágenes y la voz nítida, femenina e Ibarbureña de Edel.


Jota Villaza
Narrador colombiano, 2011

Afuera …una noche fría que no presagia magia ni ensueños, todo parece indicar que la compañía será la soledad.
Tan solo ascender unos escalones luego bajar otros para llegar a otro planeta, otro mundo…el mundo Nerudiano, pareciera una bohemia en la Sebastiana…o en Isla negra, los amigos saludan y ríen efusivos y en un momento pareciera que todo el mesón está lleno de tus amigos…amigos que apenas ahora conocés.
A la hora de los cuentos, la energía de la poesía vuela por el lugar, se posa en cada copa y encada coctel, en cada plato, en los ojos y los corazones, las fronteras no existen, la patria es la poesía, es la palabra, Argentina, Chile, lo mismo son, Colombia, América , el mundo sólo son nombres innombrables por los aplausos, las lágrimas, las manos y las bocas que en las mesas se unen…Al final euforias, risas abrazos, al fin a conocer, mesa a mesa, mano a mano, abrazo a abrazo a los nuevos amigos, mujeres de ojos brillantes, hombres de sonrisa cálida, alborozo y alboroto…luego, la soledad feliz del sueño cumplido, del cuento terminado…
Gracias…
Besos


Vivi García
Narradora, escritora Argentina, 2011

Confieso que he… disfrutado…
Jugando con el título del libro de memorias de Pablo Neruda (“Confieso que he vivido”), me atrevo a confesar que la he pasado hermoso, y no sólo por la bella actividad de contar y de escuchar historias… La pasé “bien bonito” por la gente que me acompañó, y que me hizo sentir como en casa. Todo el tiempo me sentí rodeada de afecto. ¡Y eso a cualquiera lo hace volar por los aires!
Coseché un montón de emociones: el vínculo con cada persona que conocí, la magia de los lugares en los cuales conté, los sabores más variados (entre los que se encuentra el exquisito pisco), las caminatas por la ciudad de Santiago, en fin, la lista podría ser muy extensa.
Todos los que narramos historias, conocemos la extraña sensación de bienestar, mezcla de sorpresa y alegría, que queda en el cuerpo y en el alma del narrador al finalizar una contada. Ese puente que se extiende entre el “contador” y el “escuchador” es realmente un hechizo, una especie de viaje que nos permite llegar a cualquier lado de la mano de los personajes más diversos y al finalizar la travesía nos quedamos como flotando… ¿qué nos pasó?, ¿a qué se debe este estado de elevación? Mil preguntas aparecen, y la respuesta por fin aparece… nos hemos entregado, como si fuéramos niños, al histórico “había una vez” que abre todas las puertas. En este estado de felicidad me sentí todo el tiempo, y no es cuento lo que digo.
No puedo más que decir ¡GRACIAS! A Edel y al Colectivo“Había una vez…truz” que me ha invitado y a toda la gente linda que conocí durante mi estadía en Santiago de Chile.
En Santiago o en Buenos Aires, aquí o allá, pero que sea “hasta pronto”. ¡Abrazos de osos para todos!


Rubén López
Narrador Argentino , 2011

Esta historia comenzó como cualquier cuento con: “Había una vez… una ciudad mágica y misteriosa, semioculta bajo un manto gris (léase “Santiago bajo el smog”) pero poblada por personas luminosas (léase “los avestruces” y sus amigos cuenteros).
Edel es como un faro que derrama luz, simpatía, afecto y muy buenas ondas. Gente linda, y eso está muy bien, pero también narradora con una gran claridad conceptual en su trabajo, en cuanto al rol artístico y social, puesto de manifiesto tanto en los espacios que sostiene de narración escénica, como en escuelas, bibliotecas y otros espacios comunitarios.
Chile es un país bello y maravilloso que, como todo país latinoamericano, no escapa a la realidad de marcadas diferencias sociales y económicas que determinas concretas dificultades para acceder al libro y a la literatura. En un país donde los libros son muy caros y los estudiantes comienzan a salir a las calles a reclamar por una educación pública, gratuita y de calidad, los cuentacuentos tienen mucho, mucho por hacer. Los niños y jóvenes que se están formando hoy necesitan acceder a la literatura hoy. Para que el día de mañana sepan que del soñar al concretar hay sólo un paso, que paso a paso se puede hacer un camino que podrá llegar a ser maravilloso, siempre que se haya comenzado a transitar de pequeño, imaginando y dándole vida a las historias guardadas en los libros o en las voces de los que nos quieren.
Con Claudia Rivarola, narradora, amiga y compinche de esta aventura, compartimos momentos maravillosos narrando en El Mesón Nerudiano, en Borne 19 y en el Centro Lector de Santa Isabel, además de tallerear con los voluntarios del Centro Lector de Lo Barnechea (una gente maravillosa) y con los alumnos de Edel (otra gente linda y con muchas ganas de narrar a chicos y grandes).
En suma, una experiencia bonita de encuentro, con amigos y familiares muy queridos, pero también con nosotros mismos, porque se nos presentaros espacios y situaciones que nos cuestionan y nos afirman en nuestro quehacer como narradores, como colegas, como amigos y como personas.
Las palabras siempre resultarán pocas para expresar el agradecimiento, más cuando no tienen la vitalidad cómplice e intimista de la voz, pero quiero darles las gracias a Edel y a todos los amigos de Chile que nos recibieron con tanto cariño y nos brindaron tanto afecto.